martes, 12 de junio de 2012

Manuel Castro Ramos: la sencilla lápida del primer mártir del periodismo chileno

Coordenadas: 20°12'41.29"S 70° 8'25.34"W (aprox.)
Sorprende lo sencillo de la cripta de Manuel Castro Ramos, en el Cementerio General N° 1 de Iquique. Valeroso profesor y periodista del siglo XIX, su infame y alevosa muerte en manos de abusadores del poder público, lo convirtió en el auténtico primer mártir del periodismo chileno, título que algunos han preferido otorgarle -por error, o a veces no tanto- a otros caídos del oficio, muy posteriores a él.
Apenas se distingue la cripta-nicho solitaria entre las demás sepulturas del camposanto, al final de la misma calle del memorial que recuerda el paso de los héroes del Combate Naval de Iquique por este sitio y muy cerca del mausoleo de la Sociedad Veteranos del '79, escondida, tímida y fría. Sólo una placa de homenaje colocada por sus colegas en 1956 y alguna florcita dignifican la categoría de este hombre que fue capaz de ofrendar su propia vida por la defensa de la comunidad chilena residente en la misma ciudad, en los albores de la guerra salitrera.
Castro Ramos había nacido en Santiago el 3 de enero de 1843 y había estudiado en la Escuela Normal de Preceptores, graduándose en 1859, tras lo cual asumió como Director de una escuela fiscal en Santiago. Un tiempo después, continuó su labor docente y directiva en colegios de Quillota y Copiapó, hasta 1872 cuando fue designado Secretario Municipal de Caldera. Íntimamente, sin embargo, Manuel sentía una atracción incontenible con la crónica y el periodismo, comenzando a involucrarse con entusiasmo en esas disciplinas. Deslenguado y sin miedos, comenzó a escribir como editorialista en distintos diarios. Su sentido de justicia social le llevó a denunciar a personas influyentes que actuaban en contra del interés de la población, varias veces. Por eso, ese mismo año fue demandado en Copiapó por don José María Zuleta por "injurias de palabras e injurias de hecho", luego que publicara escabrosos antecedentes de un homicidio ocurrido en la ciudad.
La Plaza de Iquique, con el Reloj ya instalado, pocos años después de que allí fuese tomado detenido y luego asesinado Manuel Castro Ramos.
En 1873, se marcha a Antofagasta y participa en el periódico "El Caracolito", creado por los trabajadores y familias de los yacimientos de Caracoles. Como se recordará, Antofagasta se hallaba entonces bajo administración boliviana, reconocida a condición resolutoria por Chile tras la firma del Tratado de 1866 y luego el de 1874, hasta la ruptura señalada en el inicio de la guerra y que devolvió la disputa territorial por Atacama al punto muerto de discusión. En junio de 1874, el periodista se marchó a Iquique y, tras trabajar en la versión local de "El Mercurio", fundó allí mismo el diario "La voz del pueblo", que representaba a la comunidad chilena en aquella ciudad.
A la sazón, esta población chilena solía experimentar constantes abusos y tropelías de las autoridades bolivianas en los señalados territorios, favorecidos por el aislamiento de los mismos. Mientras la presencia altiplánica se reducía casi exclusivamente a funcionaros políticos y personal militar o policial, no menos difícil era la vida de los chilenos residentes en territorio peruano, donde muchas veces la falta de probidad y de ética de las autoridades de tan apartadas regiones servía fertilizante a toda clase de injusticias y hasta crímenes, con muchos casos que han sido estudiados por autores como Gilberto Harris Bucher en su libro "Emigrantes e Inmigrantes en Chile, 1810-1915. Nuevos Aportes y Notas Revisionistas".
En este ambiente de abuso y atrocidades motivado por las fricciones en temas territoriales y por las pasiones de los conflictos de intereses entre las naciones, Castro Ramos interpretó el clamor de los chilenos casi abandonados por el Gobierno Central y la Diplomacia, y no titubeó en denunciar muchos casos como los señalados, buscando defender a la comunidad de compatriotas y alertar a las autoridades chilenas de lo que estaba ocurriendo en esas remotas tierras. Su actuación, por lo tanto, comenzó a provocar la ira de sus enemigos y no tardó en convertirse en un peligro a ojos de las direcciones locales.
Ya bastante complicado ante la autoridad por su constante defensa a la comunidad chilena, ese mismo año de 1874 publicó en "La voz del pueblo" un extenso artículo editorial titulado "El presupuesto de un Comisario" donde denunciaba las oscuras maniobras y malversación de recursos de la comisaría policial peruana de Iquique, comparando taxativamente sus gastos reales con sus ingresos. Por entonces, los chilenos residentes también eran castigados con constantes cargas de pagos y cuotas fuera de norma, que iban a parar a manos de estos inescrupulosos abusadores del poder, por lo que su denuncia causó escozor y encendió las balizas en toda la sociedad iquiqueña.
La situación desató la ira colérica del principal aludido, el comisario Ricardo Chocano, quien se vio cuestionado y aproblemado después de revelarse su oscuro proceder dentro del cuerpo policial, al iniciarse investigaciones en su contra y de su red de cómplices.
Imagen de la lápida-homenaje a Manuel Castro Ramos, instalada en 1956 por sus colegas periodistas de Iquique
 
Incapaz de aceptar la afrenta y convencido de que Castro Ramos era un peligro para la tranquilidad de los deshonestos, Chocano ordenó hostigar al periodista con el silencio cómplice y quizás la participación directa de las autoridades superiores de la Intendencia en Iquique. Y fue así cómo se consumó la horrible y sangrienta conjura.
Manuel Castro Ramos fue detenido a las 2 de la tarde de un día de mayo de 1875, por una pareja de policías peruanos compuesta por el teniente José Mariano Valdivia y su acompañante el inspector Pedro A. Castro, en la Plaza de Armas de Iquique, más tarde llamada Plaza del Reloj, actual Plaza Prat.
Mariano lo abordó en la calle primero exigiéndole dinero, a lo que Castro Ramos se excusó diciendo no traer e intentando seguir su marcha. Luego de provocarlo y ridiculizarlo, fue atacado, arrastrado, le tomaron de las manos y lo golpearon brutalmente con sus armas de fierro forradas en cuero amarillo. Ensangrentado por la paliza y gravemente herido por un tiro en el vientre dado en el cuartel por el propio Valdivia, luego de un intento final por zafarse de sus verdugos, fue obligado a comerse un ejemplar del periódico donde hacía las denuncias contra Chocano, siendo arrojado agónico dentro de una celda en el cuartel local. Tras una terrible tortura, además, había sido golpeado y pateado en el suelo.
Al enterarse de la detención y la golpiza, y desconociendo qué ocurría en ese momento con el periodista, una turba de unos 500 chilenos corrieron al Consulado en la ciudad exigiendo que intercediera para liberarlo. El Cónsul David Mac Iver, quien constantemente debía intervenir en favor de sus compatriotas ante los opresores, logró sacarlo del encierro tras una discusión con el Prefecto Tizón, aunque el herido no alcanzó a recibir atención médica, agravándose y falleciendo en su casa el 24 de mayo de 1875.
La noticia del asesinato dejó consternada a la ciudad, más aún sabiéndose que la mano del propio Comisario de Policía estaba detrás del horrendo crimen. Sería un compatriota de Copiapó uno de los primeros en alzar la voz en los medios, condenando su salvaje muerte: Pedro Pablo Figueroa, el mismo autor que, en 1884, publicó en Iquique un libro en memoria del fallecido titulado "El Periodista Mártir. Opúsculo histórico". Por su parte, el célebre cronista Justo Abel Rosales publicó con el pseudónimo de Ruy Blas, una nota revelando los indignantes detalles del crimen de Castro Ramos, en el diario quillotano "El Pueblo", dirigido por don David Olmedo. Y un periodista peruano, Modesto Molina, también atacó a las autoridades de su país por lo que consideró una atrocidad contra su colega chileno.
La población chilena organizó espontáneamente una gran concentración protestando por el crimen, alertando a las autoridades policiales por el aire de rebelión que tenía el encuentro. Intentando justificar lo injustificable, entonces, la Prefectura Provincial dio una declaración en la que culpaba a los chilenos de todo lo sucedido, acusándolos de ser los principales responsables de los actos delincuenciales de la ciudad. Y poco después, probablemente para tratar de amedrentar las masas, en el mismo cuartel policial de Iquique fueron torturados otros tres chilenos, según denunció el Plenipotenciario de Chile en Perú en nota del 10 de junio siguiente.
Pasados unos días desde asesinato, la misma Prefectura informó a la autoridad peruana que "conoce los honrosos antecedentes de los jefes involucrados" y que, por lo mismo, no aceptarían que se formularan cargos de culpabilidad imputados por la muerte de Castro Ramos. Aunque inicialmente se habían pedido 12 años para el Teniente Valdivia, totalmente coludido con los abusadores y en un proceso que fue más bien una farsa, el 28 de agosto de 1875 el Tribunal Supremo de Tacna decidió la libertad de los policías acusados, dejando el crimen en exasperante impunidad.
La muerte del periodista no fue en vano, sin embargo: al conocerse el caso de su asesinato, quizás por primera vez se tomó conciencia en el Gobierno Central sobre la real dimensión de la vulnerabilidad e indefensión en que se encontraba la población chilena. Mac Iver, por su parte, intentó defender heroicamente y dentro de sus limitaciones a estos chilenos allí residentes, siendo objeto de cobardes atentados como la quema intencional en dos ocasiones de su local comercial y luego la prepotente cancelación temporal y unilateral de sus credenciales, ese mismo año de 1875. Debió retirarse en 1878, con su salud afectada y viendo a sus compatriotas en prácticamente total orfandad frente a las odiosidades y resquemores.
Mausoleo de la Sociedad Veteranos del '79, en el Cementerio N°1 de Iquique. Tras el conjunto y cerca de la misma calle interior está la cripta del primer mártir del periodismo chileno.
Los abusos de inspectores peruanos contra la población civil chilena continuaron hasta 1879, año del estallido de la Guerra del Pacífico y en el que, para alivio de los abusados, el territorio pasó a la administración chilena. Muchos nuevos nombres de héroes y mártires se agregaron al la historiografía nacional tras cinco años de lucha, contribuyendo con ello al olvido de Castro Ramos y su sacrificio, de alguna manera. No obstante, las muertes y masacres volverían a teñir los desiertos por algún tiempo más, alcanzando su cúspide de crueldad en matanzas masivas como la de Santa María de Iquique, ocurrida precisamente en Iquique. Esta vez eran chilenos disparando contra los propios chilenos, como observara don Nicolás Palacios, testigo y reportero de la masacre.
Dicen por acá que fue tras la construcción del mausoleo de la Sociedad Veteranos del '79 en el Cementerio General (en 1903) que se propuso trasladar simbólicamente a Manuel Castro Ramos hasta este sitio al final de la calle interior Salitrera Mapocho donde está hoy, aunque no tengo certeza de este dato. La sencilla cripta a ras de suelo se habilitó atrás del conjunto, colocándose una lápida-homenaje de mármol con el siguiente mensaje:
AL PRIMER MÁRTIR DEL PERIODISMO CHILENO
MANUEL CASTRO RAMOS
24.V.1875 - 1°.XI.1956
HOMENAJE QUE LE RINDEN
EL CÍRCULO DE PERIODISTAS DE TARAPACÁ
PERSONAL DEL DIARIO EL TARAPACÁ
Y AMIGOS
Además de una calle y un centro deportivo, una conocida escuela de la ciudad adoptó el nombre de Profesor Manuel Castro Ramos, y también se ha instituido un premio del Colegio de Periodistas con el mismo nombre. Sin embargo, sospecho que ciertas fábulas políticas y chauvinismos de pretendidos latinoamericanistas han ido cargado hacia la injusticia su recuerdo, cuyo título de verdadero primer mártir del periodismo chileno, injustamente y por motivaciones quizás más ideológicas que históricas, llega a ser eludido en la memoria del gremio, condenado al injusto desconocimiento casi generalizado de la actual sociedad chilena.

1 comentario:

  1. Ya, no le pongan tanto a los hechos en donde muchos otros son responsables. WALTER FORAL LIEBSCH, agronomo, historiador, chileno en Austria desde 1995 www.chile-100PC.blogspot.com www.chile-marxistas-bastardos.blogspot.com

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